Conciencia
- Lectura

El juez interior
En ética, la conciencia moral es la capacidad de una persona de distinguir lo bueno de lo malo, juzgar sus actos antes y después de hacerlos y asumir ese juicio como propio. Tiene dos momentos: antes de actuar, nos orienta sobre qué hacer; después, valora lo hecho y produce satisfacción o remordimiento.
Sin conciencia no hay responsabilidad, porque no se puede responder de lo que no se comprende. Por eso quienes carecen de capacidad para entender su acto, como una niña muy pequeña, no se juzgan moralmente igual que un adulto.
La conciencia se forma: depende de la educación, de la experiencia y de la reflexión. Esto explica que dos personas con distinta formación puedan juzgar de manera diferente un mismo hecho, y también que la conciencia pueda estar equivocada.
Error típico
Confundir conciencia moral con simple estado de vigilia o «darse cuenta de algo», que es otro sentido de la palabra. Y suponer que la conciencia es infalible o innata: una conciencia puede ser deficiente o estar mal informada. Aquí interesa el sentido ético, no el psicológico.
Filosofía · UNAM · Área IV
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