Tipos de argumentación (deductivo, inductivo)
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Garantía frente a probabilidad
En un argumento deductivo se pretende que, si las premisas son verdaderas, la conclusión lo sea necesariamente. El silogismo clásico es el modelo: «Todos los filósofos son mortales; Sócrates es filósofo; luego Sócrates es mortal». La conclusión no agrega información que no estuviera ya contenida en las premisas.
En un argumento inductivo las premisas apoyan la conclusión con cierto grado de probabilidad, sin garantizarla. Ejemplo: «Los cien cuervos que he observado son negros; por lo tanto, todos los cuervos son negros». Es una generalización a partir de casos, y un solo cuervo blanco la derrumbaría. Aquí la conclusión sí amplía lo dicho en las premisas.
Por eso la deducción se evalúa como válida o inválida, mientras que la inducción se califica como más o menos fuerte, según cuántos casos y qué tan variados sean.
Error típico
Repetir la fórmula «deducir es ir de lo general a lo particular» como si fuera definición. Existen deducciones que parten de premisas particulares, y la clave es la pretensión de necesidad. Otro fallo es dar por falso un argumento inductivo solo porque su conclusión podría no cumplirse.
Filosofía · UNAM · Área IV
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